Timing. La vida a tempo.
Me interesa para referirme al sentido del ritmo, y de la ocasión. Todo tiene su momento, y su cadencia justas. Y, como casi siempre, todo se puede relativizar poniéndolo en sintonía con otros requerimientos, pero esto me resulta mucho más gratificante expresarlo como: "todo se puede sintonizar".
No es novedad. Ha estado ahí siempre. Todo tiene su melodía, han dicho muchos músicos. O bien, todo puede reducirse a términos matemáticos... Nos rodea, y somos, un complejo sistema que podemos medir y sentir, cada cual según sus capacidades y aptitudes desde luego, y limitados por el continuo cambio. Por eso al final siempre es lo mismo, por eso nada es exáctamente igual, por eso la descripción de lo idéntico puede presentar diferencias incluso insalvables dependiendo del observador.
Para entendernos. La descripción simplicísima y el constante devenir, de Parménides y Heráclito, no deja de ser un intento de situar en un plano estático, en un fotograma, lo que se percibe del exterior, para poder comunicarlo a los demás. Y la teoría general de sistemas, o más aun la del caos, sería el otro extremo, un intento de largometraje, pero con el mismo propósito. Cambian los métodos, se definen leyes físicas, se extraen consecuencias en todos los campos de la ciencia, y la riqueza es interminable, porque no es posible, dada nuestra limitación mental, seguir de modo consciente todos los sutiles cambios. Las casi infinitas simplicidades se mueven, cada una por su lado, interactuando unas sí y otras ya veremos, configurando complejidades que tampoco piensan estarse quietas. Puedes hacer la foto, pero será una realidad capada por la limitación del empleo de un medio visual, y además lo que ves ya no está.
Nuestra capacidad consciente, necesita ser completada con el modo inconsciente. De igual manera que nuestros actos voluntarios se complementan con los actos reflejos. Pero además, disponemos de actos automáticos o involuntarios no reflejos, como respirar, y sin duda nuestra experiencia innata también aporta su granito de arena. Son sistemas diferentes, que interactuan, dentro de nosotros mismos, para conseguir procesar "no todo" lo que ocurre a nuestro alrededor sin volvernos locos.
Hace mucho tiempo que me convencí, de que sabemos cosas que no hemos aprendido. Me gustó mucho atender a las explicaciones de Gorgias en este sentido, y me sorprendió mucho comprobar que casi todo está ahí desde no sabemos cuando, y sólo hace falta tomarlo para uno mismo. También me convencí de que algunos locos, son seres que han fracasado en el intento de hacerse comprender, o bien, seres con alguna deficiencia en la interactuación de los sistemas propios para la comprensión. Casi todo está enunciado, o al menos anunciado, la explicación es otro cantar. No hace demasiado, disfruté leyendo en una revista médica un artículo que intentaba explicar el problema del autismo, a partir de un exceso en los sistemas de respuesta de estos individuos ante los estímulos del entorno. Y tuve el placer de ser espectador de un documental, sobre el mismo tema, en el que una mujer explicaba como se había entrenado durante años, mediante el empleo de una máquina de su invención, bastante simple, para recibir y graduar estímulos físicos. De niña era autista leve, de mayor especialista en ayudar a estos niños. Lo complejo suele resultar simple cuando lo comprendemos.
Lo comprendemos... Entendemos lo que quiere significar el término. Hemos de pararnos a pensar, que comprender es abarcar en toda su extensión y a un mismo tiempo. Y es en ese "mismo tiempo" y manteniendo la aprehensión, cuando se puede extraer las conclusiones y consecuencias, que serán mejores cuanto más amplia sea la capacidad de percepción, nuestra paciencia, nuestra sensibilidad, nuestra generosidad... No nos hagamos demasiadas ilusiones, no todos escribimos el mismo poema, o pintamos el mismo cuadro, y sin embargo esa es parte de la riqueza que podemos compartir con los demás. Hace mucho que decidí que no es la perfección lo que hay que perseguir, sino el equilibrio. Y que es el equilibrio, el que nos lleva hacia la perfección a través de la evolución. Y ¿qué es el equilibrio?, sino una forma de sintonía.
Hemos de entendernos a nosotros mismos, y aceptarnos. Debemos intentar entender y aceptar también a los demás. Permanecer abiertos a la percepción y a la aceptación de lo que nos rodea. Son melodías simples que conformarán nuestra primera aria, y de la que habrá que intentar excluir las pocas notas discordantes presentes. Pero una vez que seamos capaces de sentir la composición, ésta nos las identificará. Luego podemos seguir hasta completar nuestra primera ópera, ...
Me temo que el tema da para un libro, o tal vez para completar varios en distintas disciplinas,..., por cada ser humano. Pero tan solo unos pocos lo empezarán, y casi ninguno lo terminará. Ni falta que hace, la mayoría de las experiencias y conocimientos ajenos pueden aportarnos algo, sin necesidad de experimentar las vivencias concretas.
No es novedad. Ha estado ahí siempre. Todo tiene su melodía, han dicho muchos músicos. O bien, todo puede reducirse a términos matemáticos... Nos rodea, y somos, un complejo sistema que podemos medir y sentir, cada cual según sus capacidades y aptitudes desde luego, y limitados por el continuo cambio. Por eso al final siempre es lo mismo, por eso nada es exáctamente igual, por eso la descripción de lo idéntico puede presentar diferencias incluso insalvables dependiendo del observador.
Para entendernos. La descripción simplicísima y el constante devenir, de Parménides y Heráclito, no deja de ser un intento de situar en un plano estático, en un fotograma, lo que se percibe del exterior, para poder comunicarlo a los demás. Y la teoría general de sistemas, o más aun la del caos, sería el otro extremo, un intento de largometraje, pero con el mismo propósito. Cambian los métodos, se definen leyes físicas, se extraen consecuencias en todos los campos de la ciencia, y la riqueza es interminable, porque no es posible, dada nuestra limitación mental, seguir de modo consciente todos los sutiles cambios. Las casi infinitas simplicidades se mueven, cada una por su lado, interactuando unas sí y otras ya veremos, configurando complejidades que tampoco piensan estarse quietas. Puedes hacer la foto, pero será una realidad capada por la limitación del empleo de un medio visual, y además lo que ves ya no está.
Nuestra capacidad consciente, necesita ser completada con el modo inconsciente. De igual manera que nuestros actos voluntarios se complementan con los actos reflejos. Pero además, disponemos de actos automáticos o involuntarios no reflejos, como respirar, y sin duda nuestra experiencia innata también aporta su granito de arena. Son sistemas diferentes, que interactuan, dentro de nosotros mismos, para conseguir procesar "no todo" lo que ocurre a nuestro alrededor sin volvernos locos.
Hace mucho tiempo que me convencí, de que sabemos cosas que no hemos aprendido. Me gustó mucho atender a las explicaciones de Gorgias en este sentido, y me sorprendió mucho comprobar que casi todo está ahí desde no sabemos cuando, y sólo hace falta tomarlo para uno mismo. También me convencí de que algunos locos, son seres que han fracasado en el intento de hacerse comprender, o bien, seres con alguna deficiencia en la interactuación de los sistemas propios para la comprensión. Casi todo está enunciado, o al menos anunciado, la explicación es otro cantar. No hace demasiado, disfruté leyendo en una revista médica un artículo que intentaba explicar el problema del autismo, a partir de un exceso en los sistemas de respuesta de estos individuos ante los estímulos del entorno. Y tuve el placer de ser espectador de un documental, sobre el mismo tema, en el que una mujer explicaba como se había entrenado durante años, mediante el empleo de una máquina de su invención, bastante simple, para recibir y graduar estímulos físicos. De niña era autista leve, de mayor especialista en ayudar a estos niños. Lo complejo suele resultar simple cuando lo comprendemos.
Lo comprendemos... Entendemos lo que quiere significar el término. Hemos de pararnos a pensar, que comprender es abarcar en toda su extensión y a un mismo tiempo. Y es en ese "mismo tiempo" y manteniendo la aprehensión, cuando se puede extraer las conclusiones y consecuencias, que serán mejores cuanto más amplia sea la capacidad de percepción, nuestra paciencia, nuestra sensibilidad, nuestra generosidad... No nos hagamos demasiadas ilusiones, no todos escribimos el mismo poema, o pintamos el mismo cuadro, y sin embargo esa es parte de la riqueza que podemos compartir con los demás. Hace mucho que decidí que no es la perfección lo que hay que perseguir, sino el equilibrio. Y que es el equilibrio, el que nos lleva hacia la perfección a través de la evolución. Y ¿qué es el equilibrio?, sino una forma de sintonía.
Hemos de entendernos a nosotros mismos, y aceptarnos. Debemos intentar entender y aceptar también a los demás. Permanecer abiertos a la percepción y a la aceptación de lo que nos rodea. Son melodías simples que conformarán nuestra primera aria, y de la que habrá que intentar excluir las pocas notas discordantes presentes. Pero una vez que seamos capaces de sentir la composición, ésta nos las identificará. Luego podemos seguir hasta completar nuestra primera ópera, ...
Me temo que el tema da para un libro, o tal vez para completar varios en distintas disciplinas,..., por cada ser humano. Pero tan solo unos pocos lo empezarán, y casi ninguno lo terminará. Ni falta que hace, la mayoría de las experiencias y conocimientos ajenos pueden aportarnos algo, sin necesidad de experimentar las vivencias concretas.
Etiquetas: Entender la vida


2 comentarios:
Me ha gustado tu entrada. Espero poder leer la siguiente muy pronto
Me gusta. Todos tenemos en la cabeza muchas cosas, pero parece que tú sabes ordenarlas y darles un sentido.
También he leido "el estrés", y me han encantado el enfoque, y la resolución. Parece muy fácil.
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